En la cosmología budista, los tres reinos ofrecen un mapa de la existencia y del ciclo de renacimientos. También se relacionan con estados de consciencia, grados de deseo y apego a la materia, además de describir ámbitos de existencia.
1. El reino del deseo
Es el ámbito más familiar: incluye a seres humanos, animales y distintos cielos inferiores. Su rasgo característico es el deseo.
• Impulso sensorial: Los seres se sienten motivados por la comida, el sueño, el reconocimiento social y los placeres físicos.
• Dualidad: La vida alterna entre dolor y placer, ganancia y pérdida.
• Materialidad: La existencia está vinculada a una forma física densa y a necesidades biológicas.
2. El reino de la forma
La concentración meditativa permite superar los deseos sensoriales burdos y se relaciona con el reino de la forma. «Forma» designa aquí materia sutil, no deseo sensual.
• Materia refinada: Según la descripción tradicional recogida en el artículo, sus seres poseen cuerpos de luz sutil y no requieren alimento físico ordinario.
• Dicha meditativa: Los deseos burdos dejan paso a la alegría de la quietud y a una ecuanimidad concentrada.
• Trascender el deseo: Aunque se abandona el deseo sensorial, permanece una noción sutil de forma o ubicación.
3. El reino sin forma
Es el ámbito más elevado de los tres reinos, en el que la existencia no se vincula a un cuerpo material.
• Consciencia sin forma: La descripción habla de ausencia de cuerpos y entornos físicos, sin una ubicación en el espacio material.
• Existencia mental: Los seres se describen mediante estados de percepción y de consciencia infinita.
• Quietud sutil: El artículo representa este ámbito como una suspensión de la interacción material, en la experiencia de la nada o de estados mentales muy refinados.
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