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Los seis bardos: vida, sueño, meditación y transición

En las enseñanzas tibetanas, Bardo significa «intervalo» o «transición». Abarca los estados intermedios de la experiencia, no solo el periodo posterior al cese de la respiración. Este artículo presenta el ciclo de la consciencia, su disolución y el renacimiento a través de seis bardos, como una forma de contemplar la impermanencia y el sentido de la práctica.

1. Bardo de la vida: la transición de estar presentes

Aunque a menudo se asocia el Bardo con los difuntos, el periodo comprendido entre el nacimiento y la muerte se denomina «bardo de la vida». Durante él contamos con un cuerpo y percibimos el mundo a través de los sentidos, en una experiencia que cambia continuamente.

• Práctica esencial: Cultivar la consciencia en la vida cotidiana y evitar quedar atrapados en las apariencias mundanas.

2. Bardo del sueño: ensayo de la experiencia ilusoria

Al dormir, cuando disminuye la actividad de los sentidos, la consciencia recorre el mundo de los sueños: es el «bardo del sueño». En esta enseñanza, los sueños se comparan con el estado de la muerte y muestran cómo los hábitos y las huellas mentales pueden dirigir la experiencia cuando no se percibe el cuerpo de la manera habitual.

• Práctica esencial: Practicar el reconocimiento de que se está soñando dentro del propio sueño, desarrollando mayor familiaridad con la consciencia.

3. Bardo de la meditación: despertar en la quietud

Cuando el practicante entra en una absorción meditativa profunda, el ruido externo deja de ocupar la atención y la consciencia puede experimentar un estado de claridad y quietud: el «bardo de la meditación». Es un intervalo cultivado mediante la práctica que permite acercarse a la naturaleza de la experiencia.

• Práctica esencial: Buscar la naturaleza original y pura que no perturban los pensamientos pasajeros.

4. Bardo del morir: el momento de la disolución

El artículo describe este periodo desde el comienzo de una enfermedad grave hasta el cese de la respiración. Según la enseñanza tradicional, los cuatro elementos —tierra, agua, fuego y aire— se disuelven sucesivamente, mientras los sentidos dejan de funcionar. Es una transición decisiva en la que la consciencia se separa del cuerpo.

• Práctica esencial: Superar el miedo a la muerte, mantener la paz y la compasión y soltar los apegos.

5. Bardo de la Dharmata: manifestación de la luminosidad original

Según esta enseñanza, después del cese de la respiración se experimenta una luminosidad extremadamente pura, seguida de luces intensas y visiones de deidades. Estas apariencias se entienden como manifestaciones de la propia consciencia.

• Práctica esencial: Reconocerlas como proyecciones, permanecer sin miedo y buscar la liberación en ese momento.

6. Bardo del devenir: el impulso del karma

Si no se alcanza la liberación en el bardo de la Dharmata, se entra en el «bardo del devenir». Impulsada por las huellas kármicas de vidas anteriores, la consciencia siente un fuerte impulso hacia el renacimiento, percibe a los futuros padres y finalmente entra en el vientre materno, según el relato tradicional.

• Práctica esencial: Mantener una atención correcta para cerrar las puertas de un renacimiento mundano y orientarse hacia condiciones virtuosas.

Conclusión

Las enseñanzas del Bardo también invitan a vivir con mayor plenitud. La vigilia, el sueño y la meditación ofrecen intervalos de experiencia. Mantener la consciencia en ellos puede convertirlos en oportunidades para cultivar sabiduría.

 

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