En este mundo ajetreado seguimos plazos, expectativas ajenas y una visión borrosa del futuro. Solo al tomar un Mala de 108 cuentas decidí concederme un momento de silencio absoluto.
La primera cuenta: interrumpir el ruido
Al mover la primera cuenta, mi mente seguía inquieta, llena de correos sin leer y pensamientos triviales sobre la comida. El primer paso consistía en detenerme, más que en llegar al final. Me dije: en este momento, el mundo puede esperar.
A mitad del recorrido: soltar y tomar consciencia
Mientras las cuentas pasaban por mis dedos, la respiración se estabilizaba. Hacia la cuenta número 50, las inquietudes superficiales comenzaron a desprenderse. Empecé a escuchar mi voz interior: las penas, los anhelos y los pensamientos sinceros que el ruido cotidiano suele ocultar surgían como agua clara después de asentarse el sedimento.
La cuenta número 108: completar el recorrido
Cuando la última cuenta volvió a mis dedos, sentí una paz profunda, más que un alivio repentino. Las 108 cuentas formaban un ciclo y una renovación: una retirada de la agitación exterior y, en sentido metafórico, un encuentro íntimo conmigo mismo.
Reflexión
Este recorrido me enseñó que no siempre necesitamos viajar lejos para encontrar respuestas. La sabiduría y la fuerza pueden descubrirse en cada respiración profunda y en el paso de estos 108 momentos.
Descubra más en Everest Art Studios:
https://everestartstudios.com/collections/best-sellings

