Entre algoritmos, plazos y notificaciones, a veces dejamos de prestar atención a algo tan básico como respirar.
La respiración puede volverse rápida y superficial cuando estamos ocupados. Volver a ella con suavidad permite crear una pequeña pausa de atención en medio de la actividad.
¿Cómo practicar una respiración más lenta?
1. La técnica 4-7-8:
El texto describe inspirar durante 4 segundos, mantener el aire durante 7 segundos y espirar lentamente durante 8 segundos. Si el ritmo resulta cómodo, se propone repetirlo cuatro veces, con suavidad y sin forzar, como una oportunidad para relajarse.
2. Referencias táctiles:
Cuando note inquietud, sostenga un objeto con textura, como un colgante Tsa Tsa de plata artesanal, o perciba el borde de un pañuelo de seda. Atienda a su temperatura y su tacto y permita que la respiración encuentre un ritmo cómodo.
3. Un espacio de pausa consciente:
Antes de la siguiente tarea, conceda el tiempo de tres respiraciones. En lugar de tomar inmediatamente el teléfono, permanezca sentado un momento.
Atender a la respiración puede ser un regalo sencillo: recordar que podemos cuidar nuestro ritmo interior aunque el mundo esté agitado.
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